Mostrando entradas con la etiqueta estrellas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estrellas. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de septiembre de 2011

Sol de Fondo

Gracias a un pequeño y sencillo programa que bajé en mi computadora, el fondo de pantalla de ésta cambia cada día -al azar- entre una cantidad de fotos que yo misma elegí.

Hermosa paradoja, aquella madrugada del 14 de abril: cuando el pronóstico anunciaba tormentas, rayos y relámpagos, el ¿azar? me regaló este hermoso sol de fondo. 


Atardecer en Gan Gan, Chubut.  -  Tormentas eléctricas en Buenos Aires.





"Ser feliz sem motivo é a mais autêntica forma de felicidade."
Carlos Drummond de Andrade.-

viernes, 24 de junio de 2011

Infinitas... ¿qué?

Espero que puedan disfrutar de esto tanto como yo:


  
"Hemos amado con demasiado fervor a las estrellas como para temer a la noche."
Epitafio en la tumba de dos astrónomos aficionados.-


No, ¡che! La noche no existe. Entre semejante inmensidad de luz, a lo único a lo que se puede temer es a ver demasiado, a reconocer la infinitud de las propias sombras y oscuridades. 

martes, 21 de diciembre de 2010

La Cifra

La amistad silenciosa de la luna
(cito mal a Virgilio) te acompaña
desde aquella perdida hoy en el tiempo
noche* o atardecer en que tus vagos
ojos la descifraron para siempre
en un jardín o un patio que son polvo.
¿Para siempre? Yo sé que alguien, un día,
podrá decirte verdaderamente:
No volverás a ver la clara luna.
Has agotado ya la inalterable
suma de veces que te da el destino.
Inútil abrir todas las ventanas
del mundo. Es tarde. No darás con ella.
Vivimos descubriendo y olvidando
esa dulce costumbre de la noche.
Hay que mirarla bien. Puede ser la última.

Jorge Luis Borges.-


Hoy no tengo insomnio. Al contrario, tengo sueño. Y probablemente sea por el insomnio de ayer.
Pero hay un eclipse de luna, y después de leer la poesía que transcribí arriba, no quiero perderme el singular espectáculo de la sombra de la Tierra reposar sobre su incansable satélite. Es que algún día no volveré a verla, infatigable compañera de largas noches de desvelo. ¿Cuál será mi cifra? ¿Será hoy nuestra última cita? ¿Mañana? ¿En 19431 días, tal vez? En palabras de Martín Buscaglia, "ante la duda, todo".


*Aún recuerdo aquella noche, hace muchas noches, en la cual, viajando en auto por alguna remota ruta -rodeada por la nada misma, como la mayor parte de las rutas-, le pregunté a mi papá por qué la luna nos perseguía. Él, como buen ingeniero que es, simplemente eligió contestarme con la verdad, aunque ésta no fuera la más simple para mis apenas cinco años: "En realidad -dijo él-, la luna no nos persigue. Siempre está en el mismo lugar." Nosotros nos movemos, nosotros nos vamos, nosotros partimos, nosotros la olvidamos. Tenía razón: ella no se mueve, pero hay que mirarla bien. Puede ser la última.

miércoles, 17 de febrero de 2010

¿Por qué no, en efecto?

"Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica con que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra.


Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido luce una estrella en ese Universo.


Pero, cada una de esas estrellas es un sol, a menudo mucho más brillante y magnífico que la pequeña y cercana a la que denominamos 'el Sol'. Y muchos -quizá la mayoría- de esos soles lejanos tienen planetas circundándolos. Así, casi con seguridad, hay suelo suficiente en el firmamento para ofrecer a cada miembro de las especies humanas, desde el primer hombre-mono, su propio mundo particular: cielo... o infierno.


No tenemos medio alguno de conjeturar cuántos de esos cielos e infiernos se encuentran habitados, y con qué clase de criaturas: el más cercano de ellos está millones de veces más lejos que Marte o Venus, esas metas remotas aún para la próxima generación. Mas las barreras de la distancia se están desmoronando, y día llegará en que daremos con nuestros iguales, o nuestros superiores entre las estrellas.


Los hombres han sido lentos en encararse con esta perspectiva; algunos esperan aún que nunca se convertirá en realidad. No obstante, aumenta el número de los que preguntan: ¿Por qué no han acontecido ya tales encuentros, puesto que nosotros mismos estamos a punto de aventurarnos en el espacio?


¿Por qué no, en efecto? Sólo hay una posible respuesta a esta muy razonable pregunta. Mas recordad, por favor, que ésta es sólo una obra de ficción.


La verdad, como siempre, será mucho más extraordinaria."


Arthur C. Clarke.-



***



Tengo la certeza de que tengo mi estrella. Mientras tanto, sólo miro al cielo y juego a elegir una que me pertenezca, en la que no existen ni las injusticias, ni las desigualdades, ni su origen: el dinero. ¿Por qué no, en efecto?








***
"Si las puertas de la percepción fueran depuradas,
todo aparecería al hombre tal cual es:
I N F I N I T O."
William Blake.-


jueves, 13 de agosto de 2009

Infinidad de

Madrugada del jueves trece de agosto de dos mil nueve.
Pronóstico espacial: lluvia de estrellas.
Se verá un promedio de cuarenta y cinco estrellas fugaces ¡por hora!

Ilusionada, salgo al parque a contemplar el fenómeno.
Levanto la vista hacia el cielo.
Nublado. Apenas se ven unas pocas estrellas entre la delgada capa nubosa.


Será porque hay infitas estrellas, o acaso porque poseo una imaginación infinita, que puedo afirmar que, a pesar de todo, logré ver una estrella fugaz.


Two men look out through the same prison bars:
One sees the mud, the other sees stars.
Frederick Langbridge.-