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miércoles, 2 de noviembre de 2011

La verdad es que

~

"No renuncio a nada
simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mí."

~


 ®
enuncie

y

anuncie
 su verdad.


jueves, 15 de septiembre de 2011

Somnus existentia

Nada temo a los aviones,
no me paralizan las alturas,
tampoco me da miedo perder 
el escaso capital que poseo 
por culpa de las crisis financieras,
y no me atemoriza andar de noche
sola por la ciudad. 


Pero durmiendo a tu lado 
descubrí lo que es el miedo,
miedo a que un día
te vayas y no vuelvas,
y que sin embargo estés 
a mi lado, quieto, frío,
inmóvil. 


Te miro y tiemblo,
pienso en la delgada línea
que separa dormir 
de morir;
te miro y temo,
no te duermas,
no por siempre.





"Somos simples sombras que nacen y mueren porque sí."
Alejandro Dolina.-

domingo, 1 de mayo de 2011

La simplicidad de lo complejo

"Yo me pregunto por qué la realidad ha de ser simple. Mi experiencia me ha enseñado que, por el contrario, casi nunca lo es y que cuando hay algo que parece extraordinariamente claro, una acción que al parecer obedece a una causa sencilla, casi siempre hay debajo móviles más complejos. Un ejemplo de todos los días: la gente que da limosnas; en general, se considera que es más generosa y mejor que la gente que no las da. Me permitiré tratar con el mayor desdén esta teoría simplista. Cualquiera sabe que no se resuelve el problema de un mendigo (de un mendigo auténtico) con un peso o un pedazo de pan: solamente se resuelve el problema psicológico del señor que compra así, por casi nada, su tranquilidad espiritual y su título de generoso. Júzguese hasta qué punto esa gente es mezquina cuando no se decide a gastar más de un peso por día para asegurar su tranquilidad espiritual y la idea reconfortante y vanidosa de su bondad. ¡Cuánta más pureza de espíritu y cuánto más valor se requiere para sobrellevar la existencia de la miseria humana sin esta hipócrita (y usuaria) operación!"




Juan Pablo Castel, en El Túnel (o Ernesto Sábato, en una de las frases que marcó mi adolescencia para siempre).-





miércoles, 17 de noviembre de 2010

El costo de buscar sólo el beneficio

"Casi todas las malas obras se hacen en el mundo porque el no hacerlas sería ridículo."
León Tolstoi.-




Permiso Señor Tolstoi, completo su frase:
¡Cuántas buenas obras dejan de hacerse en el mundo porque el no hacerlas no cumple con el análisis de costo-beneficio! Eso es lo verdadera y tristemente ridículo.

domingo, 30 de mayo de 2010

8 no es lo mismo que ∞

En un día del año 1987 nació el niño Cinco Mil Millones. Vino sin etiqueta, así que podía ser negro, blanco, amarillo, etc. Muchos países, en ese día eligieron al azar un niño Cinco Mil Millones para homenajearlo y hasta para filmarlo y grabar su primer llanto. Sin embargo, el verdadero niño Cinco Mil Millones no fue homenajeado ni filmado ni acaso tuvo energías para su primer llanto.


Mucho antes de nacer ya tenía hambre. Un hambre atroz. Un hambre vieja. Cuando por fin movió sus dedos, éstos tocaron tierra seca. Cuarteada y seca. Tierra con grietas y esqueletos de perros o de camellos o de vacas. También con el esqueleto del niño 4,999,999,999.


El verdadero niño Cinco Mil Millones tenía hambre y sed, pero su madre tenía más hambre y más sed y sus pechos oscuros eran como tierra exhausta. Junto a ella, el abuelo del niño tenía hambre y sed más antiguas aún y ya no encontraba en si mismo ganas de pensar o creer.


Una semana después el niño Cinco Mil Millones era un minúsculo esqueleto y en consecuencia disminuyó en algo el horrible riesgo de que el planeta llegara a estar superpoblado.



"El Niño Cinco Mil Millones", por Mario Benedetti, "Despistes y Franquezas" - 1990






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jueves, 10 de diciembre de 2009

La imposible lógica del Amor

"Cuanto menos poseemos, más podemos dar.
Parece imposible, pero no lo es.
Esa es la lógica del Amor."
Madre Teresa de Calcuta.-


Un día me levanté decidida a dar todo lo que tenía.

Vacié el placard y doné toda mi ropa;
saqué todos los muebles a la calle y vi cómo se los llevaba un grupo de cartoneros que pasaba por ahí;
le di mi colchón al hombre que duerme en la plaza de enfrente de mi casa;
vacié la cocina;
regalé toda la comida de la heladera;
regalé la heladera;
entregué a los más necesitados todo lo que había en mi casa.


Creía haberlo dado todo.
*


Poco tiempo después, en el medio de la noche, me desperté sobresaltada, y contemplando la almohada que yacía en el piso totalmente vacío, una verdad me fue revelada:


Ahora que no tenía nada podría empezar a dar realmente:
Cosería ropa para los que pasaran frío;
tallaría muebles con madera vieja para quienes no tuvieran;
cocinaría para los hambrientos;
y le daría mi corazón a quienes estén solos y tristes.


Sentada en el piso,
iluminada sólo por la luz de la luna que entraba por la ventana sin cortinas,
miré mis manos y sonreí.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Doing well by doing good


Estos últimos días estuve buscando intensamente la respuesta a una pregunta que me surgió hace no mucho tiempo: ¿por qué hace tan bien ayudar? ¿Por qué es que el servicio prestado a otros nos llena el alma, nos cambia la mirada, nos construye la sonrisa? ¿Por qué no hay mejor paga para el corazón que la satisfacción de haber prestado un servicio gratuito?

No tengo la respuesta a todas esas preguntas y, en parte, me alegra que así sea. Sin embargo, deseo compartir las pocas conclusiones a las que he podido llegar:
“Servicio” es una palabra de acción, es un verbo y a la vez un sustantivo (es un término tan grande que una sola clasificación no le alcanza). El servicio es el antídoto perfecto para atacar al aburrimiento, la soledad, el encierro, el miedo. El servicio puede dar el magnífico y único regalo de la paz interior; y, como si fuera poco, nos otorga un sentimiento genuino de pertenencia a la comunidad humana.

A mí entender, el servicio es una de las mayores medicinas de la vida. Es muy difícil, por no decir imposible, alcanzar la plenitud a menos que uno sienta que pudo servir a alguien. Ayudando a alguien estamos amando, estamos entregando nuestros segundos, nuestros días, nuestra vida a quienes la necesitan. Y eso, como es de suponer, nos da esa particular sensación de armonía y felicidad plena. ¿Por qué? Simple: somos como autos con motores súperpoderosos que pueden ir despacito, pero que, claramente, se sienten mucho más cómodos y rebosantes yendo a 160 km/h por el carril de la izquierda. Nuestro corazón, el motor más poderoso jamás creado (fisiológica y metafóricamente hablando), fue construido para que amemos, sin guardarnos ni un poco de ese amor que tenemos para dar, y su funcionamiento pleno es lo que nos convierte a nosotros en los seres radiantes que anhelamos ser.

El servicio es la expresión física de agradecimiento al mundo, una de las mejores formas de apreciar el milagro que es la vida. Ayudando al que nos necesita no solo estamos haciendo lo que debemos sino que, por sobre todas las cosas, ¡estamos siendo felices! Y una vez me dijeron que “el acto más revolucionario que uno puede cometer es ser feliz”.


"Everybody can be great... because anybody can serve. You don't have to have a college degree to serve. You don't have to make your subject and verb agree to serve. You only need a heart full of grace. A soul generated by love."
Martin Luther King Jr.